Hoteles

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Claves en la decoración de Hoteles

Un hotel tiene muchos mundos. Casi infinitos. Puede ser un lugar cómodo y práctico donde descansar durante un viaje de negocios, o un paraíso lúdico para disfrutar de unas vacaciones con la familia, o un escondite romántico alejado del mundanal ruido o un espacio único en el que cada estancia tiene un encanto especial... Para crear cada uno de estos universos es necesaria una buena estrategia de decoración, interiorismo en su estado más puro. Es la decoración de hoteles, un arte con unos principios o claves, aquí los tienes.

1.- Crea el universo que el hotel necesita

El primer paso en la decoración de un hotel es entender cuáles van a ser sus huéspedes y qué es lo que necesitan. Si son huéspedes de negocios que sólo van a ir a dormir al hotel tras un día largo de trabajo, lo esencial será darles un espacio cómodo y práctico. Si por el contrario, es un hotel con encanto al que acuden parejas y algunos grupos de amigos para escaparse un fin de semana y disfrutar de unos días de relax, entonces ya entramos en la decoración detallista. Si es un hotel orientado a las familias con niños, el interiorismo deberá tener en cuenta a los más pequeños a la hora de decorar dormitorios y zonas comunes...

Una vez sepamos quién será nuestro cliente, entonces podemos empezar a crear su universo, ese lugar donde encontrará todo lo que necesita y se encontrará tan cómodo que volverá a visitarlo siempre que pueda.

2.- Haz que las habitaciones sean cómodas y luminosas

Un hotel debe tener habitaciones cómodas y luminosas para enamorar a sus huéspedes. Si los metros escasean o no hay luz natural se debe optar por una buena iluminación artificial y colores claros para dar una sensación de mayor amplitud en el dormitorio.

Si hay espacio siempre es bueno instalar un escritorio con silla para que el huésped pueda escribir o trabajar, pero si la habitación es pequeña hay que limitarse a lo esencial: la cama y mesitas de noche, que nada más robe espacio en el dormitorio. La televisión, por supuesto, se puede colgar en la pared.

La iluminación de la habitación debe estar repartida en tres zonas con diferentes objetivos:

  • A.- Iluminación de techo o general. Con esta iluminación lograrás que el dormitorio tenga luz por todas partes de forma homogénea. Puedes usar una lámpara de techo, focos empotrados o apliques de pared dirigidos al techo.
  • B.- Iluminación de lectura o ambiente. Es una iluminación directa pero suave porque no debe cansar la vista. Puedes usar lámparas de mesa o apliques en la pared.
  • C.- Iluminación puntual. Si en el dormitorio hay un cuadro especial o un punto que quieras destacar debes iluminarlos. Una buena idea es colocar unos fotos empotrados junto al armario para que el cliente coloque de forma cómoda su ropa.

Por supuesto, los colchones y las almohadas deben ser de calidad alta para que el huésped pueda descansar. La finalidad última de un hotel es dar alojamiento a sus clientes para dormir y no se debe olvidar. La cama ha de ser cómoda y amplia. Y la almohada ha de ajustarse al gusto de cada cliente. Una buena idea sería incluir un menú de almohadas en el dormitorio para que el huésped escoja su almohada favorita.

El baño también importa mucho en un hotel. La ducha debe estar en perfectas condiciones, que la presión del agua sea óptima y también la regulación del agua caliente. La experiencia del huésped por la mañana cuando debe prepararse para salir a la calle debe ser excelente y una buena ducha o baño son piezas claves en ese engranaje.

3.- Crea ambientes especiales en las zonas comunes

La recepción, el comedor, el gimnasio, el jardín con piscina, la terraza en el tejado, el spa … son todo elementos comunes del hotel que deben seguir una misma línea decorativa, esa que crea el universo único del hotel.

El mobiliario de los hoteles no tiene por qué ser impersonal o parecer que está hecho en serie. Hay que darle personalidad al hotel con su mobiliario, sin excesos, en su justa medida.

Si el hotel ya destaca por su herencia arquitectónica, el mobiliario deberá ser sencillo, de líneas rectas para dejar todo el protagonismo al edificio. Si, por el contrario, el hotel no tiene elementos especiales en su estructura, será la decoración la que debe dotarle de personalidad.

Eso sí, si se apuesta por un estilo minimalista, o boho chic, o rústico, o urbano, o hipster, o clásico, o nórdico … ese es el estilo que debe respirarse por todo el hotel. No estamos en contra del eclecticismo, pero si hay un equilibrio y donde realmente merezca la pena aplicarlo.

Si tu hotel recibe muchas familias con niños, no te olvides de los más pequeños cuando decores las zonas comunes. Si puedes, resérvales una zona con columpios y toboganes en el jardín y una sala de juegos en el interior. Los niños estarán encantados y los padres aún más.

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