Bajo comercial convertido en loft.

Egue y Seta huye de nuevo de los muros ciegos, y apuestan por la vegetación y las transparencia como separadores blandos y sensuales. Vuelven para demostrar que con apenas 10 metros lineales de pared es posible articular las estancias más íntimas con los más sociales en una casa de casi 200m2. La transparencia y la permeabilidad espacial encuentran un nuevo referente en esta vivienda con alma de “loft” y corazón ajardinado. Descripción Desde fuera, el rayado de lamas madera interrumpe la visión de un seto verde y un frondoso bosque. ¿Son acaso reflejos del exterior sobre las ventanas que componen la fachada principal de la casa? ¿O son transparencias? A su izquierda, excavado en los cimientos del edificio, encontramos el salón, con escalones sobredimensionados sobre los cuales han dispuesto un elegante sofá en forma de U, empotrado y tapizado en terciopelo color cemento. Sobre él una ecléctica pero sutil mezcla de cojines de diseño: tejidos a mano por la abuela, comprados en tiendas de segunda mano, o en portales de decoración on-line. Desde el salón miramos el jardín interior; el exterior, a través de un inmenso ventanal recubierto por una persiana vertical con lamas de roble macizo; y en dirección opuesta, la zona de comedor y cocina de la cual nos separan apenas un centímetros de distancia, aunque se encuentre a otro nivel.

1 Comentario

  1. Carol Alonso

    "¿de qué material es el suelo?"