casa ezequiel

A nivel urbano, el edificio se sitúa en una esquina de dos calles muy estrechas, por lo que se evita una relación directa con ellas, cerrando la vivienda en las plantas baja y primera hacia un espacio abierto interior, controlado y térmicamente beneficioso. Contrariamente, el ático se abre ampliamente hacia la terraza sobre la calle, que permite visuales más allá, hacia el mar, por encima de la iglesia. Como volumen, el edificio se alinea en altura a los edificios colindantes en las dos calles a las que da fachada, para conseguir la integración urbana con el entorno más inmediato. Cerrado y con fachadas muy ciegas, el edificio no se aleja del lenguaje arquitectónico popular regional, de paredes encaladas, con pocos huecos y más bien pequeños, sin dejar de ser un edificio de referencias contemporáneas.