Casa "J"

La localidad de Algodonales se encuentra en un enclave paisajístico privilegiado en la falda de la Sierra de Líjar, en la serranía gaditana, abriéndose visualmente en plenitud hacia la Sierra del Pinar. Su núcleo urbano histórico obedece a un trazado orgánico impuesto por la propia topografía abrupta del terreno, típico del urbanismo medieval árabe de la zona, donde el sistema de viarios, espacios libres y organización interna del parcelario se van entrelazando casi al azar conforme a las pendientes de la montaña. En este contexto, en el perímetro del núcleo histórico, comienza a desarrollarse en las últimas décadas una expansión del mismo, adaptándose el entramado a una red más racional donde se inicia a emerger una arquitectura más acorde a la actualidad en consonancia con la arquitectura popular que conforma el centro urbano. Es en este perímetro, en el ala este de la población, justo en el límite con el medio natural de la Sierra de Líjar, que está además dentro de un Parque Natural, donde se ubica nuestra parcela, que nace de esta zona emergente aún por construir, donde se proyecta crear una hilada continua de viviendas entre medianeras que van jugando con la pendiente de la propia calle. La vivienda se ubica realmente en dos parcelas de la misma propiedad, lo que permite desahogar el programa y desarrollar casi la totalidad del mismo en una sola planta con dimensiones generosas. Abierta hacia el este, son las medianeras las que condicionan la distribución interior de los distintos espacios siendo las servidumbres de las mismas las que establecen las reglas del juego. Se realiza la distribución funcional en la planta baja de acceso vertebrando las dos parcelas a su vez en la zona de día, al norte y la zona de noche al sur, siendo el generoso patio trasero el que hace las veces de articulador de ambas. La parte sur de la vivienda, más íntima se distribuye con el garaje, dormitorio, vestidos y baño. En la zona norte, totalmente diáfana se distribuye un estudio y la cocina-salón-comedor que se abre en todas sus crujías desde la fachada principal al patio trasero. Este patio al que se le anticipa una terraza cubierta, posee una piscina y un núcleo de aseos y lavadero. Los materiales empleados son la madera y el césped artificial para crear un espacio más acorde con los espacios verdes del entorno natural. El salón comedor principal tiene una conexión espacial directa con la planta primera, con la cual se comunica a través de unas escaleras en ménsula de madera siendo un espacio a doble altura, cuyo uso superior es versátil como estudio, gimnasio y biblioteca. Las cubiertas inclinadas que delimitan las dos crujías se desfasan dotando al espacio de un juego agradable de luces y sombras y capacitando a la estancia de una escala más humana acorde con las dimensiones de todas las estancias. En esta planta primera un cubo con un vidrio fijo, que sirve de acceso a la terraza superior, sobresale como un volumen hacia el patio trasero en contraste con las cubiertas inclinadas de tejas que obligan las ordenanzas urbanísticas. Con acabados totalmente blancos a excepción de los suelos, con grises oscuros y de madera, se pretende crear espacios austeros y minimalistas donde las luces y sombras sean los que creen las propias texturas y tonalidades de los diversos paños en la estancia principal. Se dota para hacer más confortable la estancia de instalaciones de suelo radiante apoyadas por conductos de ventilación así como sistemas de captación solar para el agua caliente sanitaria.