clínica dental (cádiz)

Cuando fuimos a ver el local en calle Ancha, la calle más céntrica de Cádiz, nos encontramos con un espacio muy estrecho y profundo, tipo túnel, y con muy poca iluminación. Los anteriores usuarios lo habían distribuido mediante un pasillo interminable que servía estancias que se iban sumando una tras otra, puerta tras puerta. Lo primero que nos planteamos es romper esa proporción longitudinal e intentar que el recorrido fuera como un paseo así que fuimos serpenteando, puerta aquí, ventana a la sierra allá, árbol aquí, ventana a un bosque acá, recorriendo todo el local. Además, para aportar la mayor cantidad posible de luz natural durante el recorrido, todas las estancias se plantearon con policarbonato celular translucido, reduciendo la sensación de “espacio cerrado”.

El local formaba parte de una casa palacio del siglo XIX, así que una de las cuestiones que nos planteamos desde el principio fue descubrir los elementos originales que habían quedado ocultos por las sucesivas reformas que había sufrido el inmueble, como los preciosos techos de viguetas de madera y entrevigados de yeso abovedados que intuíamos que se escondían detrás de un techo de placas lisas de escayola, y ahí estaban, un poco maltratados pero recuperables. Si la propia construcción podía aportar su carácter nosotros lo íbamos a aprovechar. Esta decisión complicó un poco el diseño de las instalaciones técnicas pero, ¡valió la pena!

Este proyecto es un claro ejemplo de sintonía entre todas las partes intervinientes y es que, con buena predisposición, no es tan difícil que las cosas salgan bien.