Cocina abierta al salón

Francesca quería un lugar para reunirse con los suyos, charlar, repasar fotos de sus viajes, escuchar música o tomarse un exquisito café a solas con el periódico. Además, su pasión por la lectura y el coleccionismo hacía necesario que ese espacio soñado se rindiera a la luz y acogiera objetos traídos de cualquier lugar del mundo. La reforma debía compaginar el estilo neoclásico del edificio con su pasión por el arte y cierta tendencia renovadora. Su cocina debía estar abierta al resto del piso combinado detalles clásicos con elementos más comtemporáneos.