JOYERIA JORGE ROJAS. MADRID. 1998.

Uno de los problemas que presentaba el local eran sus gruesos machones estructurales que prácticamente lo dividían en dos partes: en aquello que habitualmente se considera como la tienda y la trastienda. Era importante integrar estos machones en el orden general de forma que una tienda que ya era pequeña, no quedase dividida en dos trozos aun menores. Para ello uno de los machones estructurales se alía con las vitrinas y con los armarios y produce una tienda que aunque sigue siendo estrecha, resulta muy profunda. Requerimientos de la propiedad que han estado presentes: el mostrador de atención al público debe estar integrado con el escaparate en orden a garantizar un mejor control y una mejor accesibilidad a las piezas. La iluminación debe quedar muy próxima a las joyas. Es aconsejable prolongar el escaparate más allá del estricto ancho de la acera para ganar superficie de exposición. Los suelos deben ser blandos por si se cae alguna joya. Presupuesto máximo 3millones de pesetas, unos 18.000euros. Afortunadamente la tienda tenía en su acera, justo enfrente, una vieja acacia, algo vencida hacia el centro de la calle, como empujada por la presencia de la edificación. La alargada y estrecha tienda enseguida vio en el árbol una oportunidad de crecerse: El tronco queda capturado desde el interior como una reliquia de la tienda. En el exterior, un toldo blanco festoneado con pasamanería y cordelería dorada, alcanza a este árbol que aparece caído y le anima así a incorporarse al largo camino tendido por la tienda. El árbol, que es de la calle, pasa a ser así más de la tienda. El pavimento interior es de tablones de pino oregón de 20cm de ancho tratado con barniz sueco al agua. Los muebles están realizados en planchas naturales, absolutamente enteras, de calabó tratado a la cera. Las planchas están colocadas de manera que las distintas direcciones de las vetas se crucen, la cerrajería de las vitrinas está realizada en delgados perfiles de latón lijado toscamente. Todo es mate, el único brillo: el de las joyas. Una pared desigual, la más alta de la tienda, está hecha directamente a la llana con pasta roja de agarre. La barandilla de protección de la escalera que baja al sótano se forma con 38m de cuerda de pita de 22mm. En el atado del nudo del ahorcado se utiliza cuerda de 10mm. El tirador de la puerta es una placa de acero maltratado con dos tortugas de cobre, a escala 1, atornilladas por dentro; obra del joyero. En el exterior aparece un cartel formado por dos tableros aglomerados encolados e hidrofugados, donde se ha vaciado con segueta el logotipo de la tienda. Los restos de pelos de brocha pegados, o los grumos, son a propósito. La iluminación se produce por lámparas halógenas suspendidas directamente de su par de cables, sin luminarias, como en los belenes.