LA BUTIQ

© Fernando Alda

En las afueras de Madrid, en el privilegiado complejo de la Moraleja, se ubica este bar, ‘La Butiq’.
Su nombre procede del antiguo negocio existente anteriormente. Se quería evidenciar el contrapunto entre clásico y moderno dándole un aire nuevo y contemporáneo.

El local, entre medianeras, se abre en sus dos fachadas acristaladas contrapuestas, a una terraza exterior recreando un ambiente de estilo chill out, y a un espacio porticado en la otra fachada, donde se sirven comidas.
El objetivo era crear un espacio único y envolvente, un punto de encuentro de gran versatilidad. De día se adapta para atender a un público básicamente ejecutivo, y al atardecer se transforma en un elegante bar de copas.
La reforma del local, pasó por la eliminación de un altillo para poder dar la mayor altura al local, y poder organizar el espacio a partir de una gran barra central alrededor de la cual se distribuye y organiza todo. Una cuidada iluminación aporta mayor calidez al conjunto. Los reflejos del acero inoxidable y del latón se hacen más evidentes gracias a un sistema de iluminación indirecta que nos inunda de contrastes.
La lámpara, diseñada especialmente para este proyecto, suspendida del techo nos ilumina todo el espacio, tanto el de trabajo como el de los comensales.

El trabajo interdisciplinar, con un equipo de jóvenes grafistas, ha dado lugar a usar parte de la aplicación gráfica pixelizándola. La utilización de un estampado clásico revisitado y actualizado ha sido un recurso formal para revestir el paramento que separa los accesos de los servicios, tanto sobre vidrio como sobre acero inoxidable.