LA GUINDILLA

La premisa principal era recrear la atmósfera de la compra de producto de la tierra, que es el elemento común en la elaboración de sus platos.

Surge entonces la idea de crear un espacio que evoque la recepción de alimentos, como si de una lonja se tratara.

La guindilla cuenta con espacios abiertos, una distribución sencilla y una decoración no pretenciosa libre de elementos contundentes, hacen que el cliente se sienta a gusto a cualquier hora del día sin sentirse avasallado por una decoración que se sitúe por encima de lo fundamental: el producto.