Oficinas Suraña arquitectos

El proyecto se trataba de reformar y ampliar nuestra propia oficina. Queríamos mucha luz (tenemos fachadas a dos calles). El espacio de trabajo debía ser común para todas las personas de la oficina, (que estuviéramos en contacto visual desde nuestros puestos). El espacio y el mobiliario debía ser flexible. La sala de reuniones, cuando no estaba usándose, debía formar parte del espacio común de la oficina. Si lo necesitábamos, debíamos poder llevarnos nuestras mesas con los equipos a la sala de reuniones o la sala de estar o duplicar la superficie de trabajo de la mesa de trabajo para hacer una maqueta a la vez que se imprimía y encuadernaba una entrega. Los acabados del mobiliario y las imágenes y la iluminación debían crear un ambiente de trabajo sereno y agradable.
Iba a ser el showroom de nuestra actividad, por lo que teníamos que extremar el cuidado de los detalles, más que nunca.

La distribución es bastante diáfana. Las únicas estancias que se pueden independizar son la sala de reuniones-proyecciones y la sala de estar, pero cuando dejan de estar en uso se incorporan a la zona de trabajo de la oficina gracias a grandes paños deslizantes que alcanzan toda la altura del local.
La mayor parte del esfuerzo se volcó en el mobiliario, tanto el los paneles deslizantes como en las mesas “con ruedas” y “desplegables”, como en los sistemas de almacenamiento, que cubren paredes enteras absorbiendo los desniveles.

La sala de estar es una espacio “comodín”, equipado con cocina (que esconde un segundo aseo), televisión, mesa desplegable y sofás-cama, donde desayunamos, nos reunimos o nos llevamos la mesa y el ordenador para trabajar a la vez que estamos pendientes de los niños.