Porches, Cenadores y Pérgolas

Dentro de los diseños clásicos del paisajismo que definen a un jardín al aire libre, los cenadores y las pergolas son los que mejor combinan estilo y utilidad. Aquí la arquitectura interviene en la construcción de espacios de disfrute para embellecer la vegetación circundante junto a los dos elementos anteriormente mencionados. Los primeros componentes detallados definen una zona dentro del jardín que protege y resalta el mobiliario encerrado en ese espacio. Estos importantes pabellones redondos pueden, por un lado, ser cerrados y estar construidos a dos aguas en madera, como el expuesto en la imagen que aparece aquí, donde lo que se encuentra en el interior expone lo interesante. Por otro lado, también se destacan los semicirculares, utilizados para otorgar y dar sentido destacable solo a la entrada de una residencia. En ambos casos se cumple una función distinta. Los segundos componentes, llamados pergolas, se diferencian de las anteriores principalmente por una importante apertura conformada por un corredor flanqueado por columnas que soportan vigas longitudinales. Estas unen los extremos de ambos lados por donde se cuelan frondosas enredaderas. Así proporcionan sombra, protegen de los rayos del sol y poseen un aspecto estético ideal que aporta en los diseño de jardines elegancia, buen gusto y calidez. En el campo bibliográfico del paisajismo, se denomina pergolas a la mayoría de componentes de la construcción de un jardín, con lo que se tiende a una gran confusión. Son pocos los autores especializados quienes distinguen cada elemento con una definición como glorietas, gazebos, kioscos o �arbor�. Por ejemplo, en la época de Roma Clásica, la palabra provenía del latín �pergula �; y estaba referida a los balcones. Pasado el tiempo, el término pérgola se asoció a los jardines que poseían algunas casas sobre el techo o al armazón que sostenía una planta. Hoy en España se denomina así a las estructuras de resinas, madera o metal que ofrecen cobijo o sombra, y suelen estar cubiertas por especies vegetales como por ejemplo una parra; también son usadas para colocar toldos o se pueden cerrar con tejas, brezos o diversos materiales. Estos dos elementos diferenciados y destacables dentro de un espacio verde determinan, según su configuración, la superficie y funcionalidad. El diseño permite incorporarlas con un abanico muy amplio de variedades, lo que genera así zonas muy deseables que han sido imaginadas de determinada manera. Se puede encontrar insertada en la pared en el medio de un terreno, o pueden ser de madera, con techo de paja o tejas. Un claro ejemplo figurativo reside aquí, donde se muestra adosada a una pared que combina con su color, realizada en pino. Los bancos de jardín descansan sobre ella invitando al relax absoluto al aire fresco. Se trata, por tanto, de dos elementos baluartes en la construcción de jardines que entremezclan la naturaleza con la bella ornamentación de la arquitectura clásica para deleite de las miradas y el disfrute de quienes habitan estos espacios soñados. A la vez son piezas útiles de protección y cobijo contra el perjuicio de los rayos solares, donde se filtran levemente desvaneciendo el poder de luminosidad, y también permiten resguardarse de las lluvias finas.