Rosalinda. Vinoteca

Se trataba de reformar un antiguo bar-cafetería para transformarlo en una vinoteca para un público variado. El local ya estaba acondicionado como cafetería y llevaba funcionando desde los años 70, sufriendo desde entonces múltiples y desafortunadas reformas. Su idea era reaprovechar al máximo lo existente pero ofreciendo una imagen completamente renovada. Nos hizo gracia que cuando hablamos del estilo del local que quería gestionar, dos de las cosas que tenía muy claras eran el nombre: Rosalinda (por la canción, no por la telenovela) y el tipo de música que quería pinchar: fados, jazz,musica indie, etc… Los puntos de partida estaban así bastante claros: Reaprovechar al máximo el mobiliario y las instalaciones existentes.Mínima inversión. Creación de un espacio atractivo para un amplio abanico de usuarios que le permitiese rentabilizar la inversión. Rápida ejecución. Trabajando con estas premisas enseguida nos dimos cuenta de que el proyecto pasaba por recuperar la esencia (que sí, todavía estaba allí) del local original, enfatizando aquellos elementos singulares que habían quedado ocultos después de múltiples y no exitosas reformas. Para la propuesta se optó intencionadamente por un fondo neutro a dos colores (blanco y azul) sobre el que destacasen (en rojo) los elementos del mobiliario. Se trató de generar una unidad proyectual que reutilizando lo existente consiguiese transmitir un estilo propio. Una imagen intemporal pero claramente identificable donde pudieses tomarte un vino a medio día escuchando a Fausto o picotear una tapas por la noche al ritmo de Duke Ellington