Salon con cocina integrada

Helena quería vivir cerca del mar, por lo que compró un pequeño apartamento en la playa con ayuda de sus padres. Ella quería un espacio diáfano, cómodo y alegre. A la hora de reformarlo, sus prioridades se centraron en destinar metros para un dormitorio y un baño amplios, dejando así el resto de la casa como zona de reunión con sus amigos, un lugar para pintar o tirarse a ver la tele en el sofá. Su estilo de vida y su falta de interés por las prácticas culinarias le llevaron a dejar poco espacio para la cocina. La elección de una cocina oculta tras unas puertas con apertura libro, se convirtió en la idea más original de este apartamento. Se apostó por una solución que no diera protagonismo a la cocina y sí al resto de ambientes de la casa, sin renunciar por ello a la comodidad y funcionalidad del espacio que, a pesar de ser reducido, acoge perfectamente todo lo necesario para una cocina completa. La cocina se integra, así, con total facilidad y discreción en el resto de la casa, pudiendo dejarla abierta o cerrada según las necesidades de Helena y con un especial toque de originalidad y frescura debido a la elección de los colores en estratificado brillo, rojo y naranja. Una solucón de cocina ideal para espacios pequeños como éste, diseñada de tal manera que permite ajustarse a diferentes medidas. Además, al estar integrada en un armario, permite empotrarse en la pared, quedando completamente oculta. A pesar de su reducido tamaño se trata de una cocina perfectamente equipada con todo lo imprescindible en cuanto a almacenaje y electrodomésticos. El acabado en estratificado brillo rojo y naranja, y la encimera de cristal, facilitan la limpieza y aportan un aire diferenciador y alegre a la cocina.