Vista parte cocina intregrada

Martín compró una borda en la que llevar una vida retirada de ruidos, humos y prisas. A la hora de reformarla, pensó en una cocina con aire tradicional pero combinada con el gusto por innovar, probar y evolucionar. Deseaba un lugar abierto en el que la labor de cocinar, sus conversaciones o una música de fondo formaran parte del mismo espacio, un lugar que permitiera disfrutar de la cocina, la tranquilidad del entorno y el inigualable ritual de probar sensaciones nuevas. Necesitaba un lugar en el que ser él y poder disfrutar de su mayor afición...la cocina.