Vistas salon cocina blanco y negro

A la hora de decorar su ático, Pablo marcó la misma pauta de color que aplicaba a su forma de vestir: blanco y negro. Después de tantos viajes de trabajo quería reconocerse al volver a casa. En ella trabaja en algunas ocasiones pero también organiza en ella reuniones y fiestas para su círculo que, debido al mundo en que se mueve, nunca es reducido. Necesitaba crear un lugar al que volver y sentirse en él, así como un espacio para compartir música, anécdotas, confidencias, cenas por encargo y copas, y la cocina tenía que formar parte de un todo integrándose en el resto de la casa. Sin embargo, Pablo quería poder disfrutar también de la cocina a solas como parte de un universo en el que descansar y vivir momentos de inspiración y al que no le faltara nunca lo más importante... luz.