VIVIENDA. MADRID. 1990-1994

Mi cliente quería una casa diáfana donde la mayoría de las habitaciones estuviesen conectadas libremente entre sí, aunque nunca de forma excesiva; una casa con la mayor cantidad de luz natural proveniente directamente desde las ventanas inclinadas del tejado. Una casa con materiales sencillos: tarima de elondo, tarima de pino y azulejos con los colores que ya utilizaba los alarifes mudéjares, el verde y el azul oscuro. Mi cliente también quería una casa casi vacía, donde los muebles pareciesen una cosa excepcional dentro de las habitaciones. Al poner al descubierto una serie de antiguas vigas de madera de generosa escuadría descubrí en esta obra la capacidad ornamental que tiene la estructura.