Una reforma low cost en la playa

Cuando voy a Vilassar de Mar, una población en la costa catalana, siempre me acuerdo de una reforma que hice en un piso de 71 m2 con 10 m2 de terraza en un edificio de 40 años. La vivienda pertenecía a una pareja joven sin hijos que prefirieron comprar un piso de segunda mano y arreglarlo a su estilo. Eso sí, con un presupuesto ajustado. Fue una reforma low cost en la playa que me trae muy buenos recuerdos. Esta es su historia.

Una vivienda de los años 70

La vivienda tenía todas las características de una tipología de los años 70 y de una construcción sencilla: terrazo de grano acusado, azulejo decorado, puertas de falsa madera y una distribución basada en la acumulación de dependencias herméticas. Nada propiciaba la posibilidad de plantear un modo de vida donde la fluencia del espacio – el verdadero lujo – constituyera la característica principal de la calidad de vida.

La pareja primaba las zonas de uso común por encima de las privadas. La distribución quedaría así:

1.- Espacio de acceso.

2.- Cocina conectada a una zona de servicio.

3.- Salón- comedor.

4.- Un dormitorio.

5.- Un baño.

6.- Un estudio convertible en dormitorio de invitados.

7.- Un dormitorio para los futuros hijos.

8.- Una terraza ligeramente ajardinada.

Todas las soluciones se plantean con el mínimo coste posible eliminando todo aquello que sea prescindible.

En otras ocasiones ya he experimentado la proyectación de una vivienda bajo dos premisas del cliente que han sido determinantes. Por un lado, la extrema contención económica y, por el otro, la percepción de necesitar apartarse de los tópicos pero sin saber como materializarlo. Y siempre he visto una oportunidad para trabajar aliado con las necesidades reales, midiendo escrupulosamente las decisiones con el ánimo de conseguir un resultado vivo portador de una calidad de vida esencial, a través de propuestas ajustadas que lo más importante que hacen es decidir racionalmente y rechazar las actitudes frivolizantes.

La situación de la vivienda, un quinto piso en una propiedad horizontal, con dos pisos encima y una pared de carga longitudinal que lo parte en dos mitades, condicionaba estructuralmente la remodelación de la vivienda. Por otro lado, la falta de recursos económicos tampoco recomendaba cambiar substancialmente los tabiques.

Por lo tanto, tomando la opción de mantener la distribución antigua, el proyecto hace pequeñas manipulaciones dirigidas a ensanchar la cocina, eliminar la puerta del pasillo, perforar el tabique del baño, cambiar la vidriera de la terraza por una doble corredera que aumenta la comunicación con la sala, etc. Se trata de introducir fluencia eliminando elementos de las compartimentaciones herméticas pero con los mínimos retoques constructivos.

planta

secciones

Creando espacios

El fomento de una atmósfera general neutra y luminosa, objetivo claro de proyecto, se rompe con una decisión contundente en el pasillo. El pasillo original de 3,70m. de largo y 1,05m. de ancho, situado en el centro de los dos ejes de la planta rectangular, constituye el único distribuidor de acceso a las dependencias, es como una arqueta de conexión donde confluye toda la vivienda.

El proyecto potencia este hecho con un tratamiento rotundo consistente en cambiar el blanco impoluto del piso por un acabado rojo sobre las paredes, el techo y las puertas del pasillo. La luz de unos proyectores empotrados en el falso techo, concentrada sobre el suelo de color claro, otorga al espacio una cualidad de gran luminaria, presente desde cualquier lugar de la vivienda.

Al mismo tiempo, la abertura libre de acceso al pasillo, obtenida eliminando la antigua puerta, y la practicada en el tabique del baño, forman dos ojos de luz natural que sobreponen el blanco de toda la vivienda al rojo de este espacio. Pienso que con esta solución el espacio anodino, heredado de la antigua distribución, cobra un cierto valor emblemático que activa la planta con su presencia y los reflejos que genera.

pasillo

pasillo

pasillo

En general, la iluminación es semindirecta, de intensidad graduable y evita la colocación de luminarias convencionales. La propia fuente de luz, fluorescentes, focos o simples bombillas, a veces acompañada con un tratamiento de color sobre la superficie del mueble donde se aloja, consigue transformar el ambiente e introducir matices y sutilezas cálidas de una gran sensualidad, en medio de un tratamiento general voluntariamente frio, la mejor opción para activar el espacio y evitar una atmósfera soporífera.

Con la intención de obtener espacios tranquilos y no distraer la simplicidad de los volúmenes internos se prescinde de colocar luminarias en el techo y se utilizan los muebles para soportar las luces, añadiendo, a la sala, una agrupación de focos giratorios, de intensidad lumínica graduable, fijados directamente sobre las paredes a diferentes alturas. De este modo y con los muebles también colgados de la pared sin apoyarlos en el suelo, se obtiene un espacio limpio, una caja que se puede apreciar en toda su verdadera dimensión.

La distribución del hogar

El lado de la sala, antes formado por tres ámbitos diferentes, el recibidor, la cocina y la propia sala, ahora se trata como un espacio único con la posibilidad de ser percibido globalmente o por partes. Una larga repisa comienza en el acceso y acaba en la vidriera de la terraza.

La cocina va alojada en el interior de un contenedor-mueble, de DM acabado en pintura brillante, que no entra en contacto con ningún paramento. Puertas pivotantes suelo-techo, sin marco, y una obertura guillotina, relacionan los espacios cocina-acceso, acceso-sala y cocina-sala, estableciendo el grado de comunicación a voluntad pero, gracias a la repisa continua apoyada en la pared medianera, se generan otros usos con un sistema que se podrá ampliar adaptándose a las necesidades futuras.

De momento el mueble de la TV, música, revistero, una cajonera y unos estantes, se apoyan compositivamente en esta repisa que también integra luces indirectas dirigidas hacia el suelo, o que iluminan la pared a través de unas rendijas practicadas en la repisa. La superficie interior del estante, pintada de color amarillo, naranja y rojo, introduce una sensual calidez en medio del tratamiento neutro del espacio.

Una intervención radical, reducida y esencial tanto por la forma como por el uso de los materiales, es la del baño. Se elimina la caótica aglomeración de aparatos y se proyecta una nueva disposición dentro del mismo espacio que, prescindiendo del bidé y de los azulejos, dispone un tratamiento con pintura de piscina sobre revoco grueso en las superficies próximas al agua. El espejo, asociado a la perforación del tabique que establece la comunicación con el pasillo, se aparta de la pared formando un pequeño contenedor de los productos del baño, accesible desde la bañera.

El dormitorio consta de una cama tratada como un elemento tapizado, un armario de lona y un estante ancho bajo la ventana, con una luz indirecta alojada debajo. En el cabezal, tan solo dos bombillas a la vista, de tonalidad cáida y graduables.

El estudio es después de la sala, el lugar donde la caracterización formal es menos rígida. Actualmente hace las funciones de estudio con una mesa de trabajo y estantes pero, complementariamente, es un dormitorio accidental y un espacio de almacenaje.

La cocina, totalmente renovada y ampliada, está equipada con muebles de Ikea. Con la intervención ha ganado luz, comunicación - incluso puede verse un retal de mar – y funcionalidad, quedando conectada, a través de la guillotina, con la mesa del comedor desplazada del centro del hueco para facilitar las funciones de pasa-platos.

La terraza introduce al interior un espacio de transición tratado con césped artificial, cañas de bambú, que atenúan las vistas de los vecinos y unos límites vegetales a base de jazmines que incorporan su explosiva florida blanca al blanco inmaculado de la vivienda, además de su exquisito olor. El toldo, previsto con tele screen, acabará de delimitar un espacio exterior muy apto para tomar el sol o comer al aire libre disfrutando de una parcial vista al mar.

comedor

comedor

comedor

comedor

comedor

cocina

salón

salón

baño

baño

baño

dormitorio

oficina

oficina

El mobiliario y los acabados

Las paredes, los techos, las puertas y las ventanas son de color blanco en todo el piso, igualmente como las cortinas y todos los muebles. Las sillas son blancas, así como la cocina, diseñada con módulos de Ikea, utilizados, a veces, de forma diferente a los esquemas de la firma, con el consecuente estupor de sus responsables. El pavimento, de Lineolum, es de color gris neutro, de tonalidad media en el acceso, cocina y zona de servicio y de un gris muy claro en el resto de la vivienda. Los zócalos son de madera pintados del color de las paredes, es decir blancos en toda la vivienda y rojos en el pasillo.

Menos la mesa, las repisas, los muebles de la sala y del baño, diseñados expresamente en melamina blanca y bajo el criterio del mínimo coste, el resto todo es de Ikea. Siempre de color blanco, blanco sobre blanco, en un piso luminoso donde la trayectoria del sol es la encargada de introducir registros y el tratamiento de color asociado a la iluminación, en el pasillo y debajo del estante largo de la sala, cambia la atmósfera en un juego sutil de tonalidades cálidas que vivifican el espacio y lo convierten rotundamente amable.

Fotografía: David Cardelús

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Si deseas realizar una reforma integral, añadiendo además toda la instalación eléctrica, puertas y ventanas, armarios empotrados, caldera/ calefacción o climatización, enlucidos, alicatados de cocina, solados de cocina, demoliciones de todo, fontanería, cocina, saneamiento cocina, rodapiés, mamparas, permisos (contenedor, boletín eléctrico, gas...) conviene que vaya un profesional a ver el piso pero calcula mínimo 500 Eur por m2.